Yasunari Ishimi es cinturón negro 9º dan por la Federación Española de Karate, y está considerado uno de los principales responsables de la introducción del Karate en España, desde su llegada a nuestro país en 1967.
La lección ha tenido lugar en el Polideportivo Fernando Martín, de la localidad madrileña de Fuenlabrada, y ha contado con la presencia de Esteban Pérez, cinturón negro 6º dan, como anfitrión
No sabría contar el número de karatecas que nos hemos reunido esta mañana, pero yo creo que superábamos los 300. La lección ha consistido en una agotadora sesión de kihon (técnica) que ha puesto a prueba la resistencia y el fondo físico de todos los asistentes. Al terminar, la inevitable sesión fotográfica ha puesto punto final a la mañana de Karate.
En mi opinión, una lección excesivamente dura, aunque quizá sea porque en mi caso se encadenan ya varios esfuerzos, entrenamientos, exámenes y competiciones consecutivas.
Pagar tus deudas es una máxima bien conocida en innumerables facetas de nuestra vida
Al hilo del breve artículo en el que hablaba del Karate como producto, contrapuesto al Karate como filosofía, vendría bien echar un vistazo a lo siguiente. Según textos que leo en Internet, en Karate tradicional (situémonos en Japón, año 1960, por decir una fecha), un alumno no solía pagar por recibir lecciones de su maestro. Es decir, quizá el alumno sí entregaba una cierta cantidad, pero destinada al mantenimiento del dojo. No era pues una contraprestación por el hecho de recibir las clases.
Recibir una adecuada instrucción en Karate era algo tan valioso que sencillamente no se podía pagar. Los estudiantes se ganaban el privilegio del aprendizaje a través de su sudor, y ayudando a aprender al resto de sus compañeros.
Obviamente hoy en día esto ha cambiado un poco. Sin embargo, yo creo que debemos sentir que esas cantidades que entregamos no las damos a cambio de nuestro aprendizaje. Afirma el Maestro Juan Antonio Quirós, en uno de sus libros, que: “el budo (y por tanto el Karate), no es un mercado. No existe el “yo pago, yo exijo”. Los alumnos o discículos no son clientes. El profesor o Maestro no es un tendero. No hay comercio en el Karate”.
Porque los productos, las cosas que podemos comprar, normalmente es porque podemos perderlas. Sin embargo, del Karate se dice “te podrán abandonar tus amigos…quizá en el peor de los casos te podrá abandonar tu familia, pero el Karate jamás te abandona, a veces incluso si tú lo abandonas a él”.
Este es otro ejemplo de como lo bueno del Karate del pasado puede aplicarse con ciertos cambios en nuestros días.
Como sabéis los que visitáis mi blog con alguna frecuencia, suelo dedicar bastante espacio al Karate en su faceta deportiva, ya sea kumite, o kata.
Hoy quiero al menos dedicar un momento a personas como las del vídeo que acompaña a este artículo. Realmente me gustaría que, aunque pocos de nosotros entendamos el idioma japonés, también vierais el vídeo completo (poco más de 7 minutos). En mi opinión, merece la pena.
Según se lee en la descripción del vídeo, se trata del Maestro Yoshiichi Kawano, que comenzó a practicar el estilo Goju-Ryu a los 16 años, llegando incluso a participar en un Campeonato del Mundo cuando tenía 22. Posteriormente, debido a un accidente de tráfico, quedó parapléjico, pero eso no le ha impedido abrir su propio dojo, donde es instructor de Karate infantil. Como veréis en el vídeo, la silla de ruedas le coloca más o menos a la altura de los chavales.
El kata que realiza al final del vídeo es Tensho, un kata donde priman fundamentalmente las técnicas de brazo, y el ejercicio correcto de la respiración.
A mí me parece una imagen completa de la dignidad del ser humano.