¿Cuál es el momento idóneo para iniciarse en el kumite?
mdelgado 30 Marzo, 2008

Comentaba mi Maestro en una clase hace poco que cuando él, siendo cinturón negro primer dan, realizó el curso de monitor, la persona encargada del mismo les dio como norma lo siguiente: los cinturones blancos no deben hacer kumite. Los cinturones amarillos no deben hacer kumite. Los cinturones naranjas pueden empezar a acercarse al kumite, pero siempre en aplicaciones de yakusoku kumite (un kumite con ataques y defensas convenidos de antemano). Los cinturones verdes ya pueden comenzar a hacer jyu kumite (combate libre). No sé si actualmente se sigue impartiendo la materia con estas mismas directrices.
Cuando examino mi propia evolución a este respecto, me doy cuenta de que en mi caso ha sido justamente al revés. Yo empecé, siendo cinturón blanco, haciendo jyu kumite o incluso shiai kumite (combate reglamentado de competición), en sesiones maratonianas de una hora. Hay que decir que nunca he logrado encontrar un momento de forma como aquel de entonces. Recuerdo que todavía jugaba al fútbol sala, y los partidos se me quedaban pequeños. Según los demás se iban cansando, mayor era mi superioridad física.
En realidad, apenas nunca tuve ningún percance mínimamente serio, y en la mayoría de las ocasiones, hay que decir que los problemas fueron debidos más a errores y falta de control por parte de de compañeros con grados más altos.
Según he ido progresando, he ido abandonando el kumite en favor de la técnica y los katas, de tal suerte que son contadísimas las ocasiones en que he practicado, bien jyu kumite, bien shiai kumite, desde que era cinturón verde precisamente. A pesar de todo, no me veo como un karateca incompleto a este respecto. El kumite sigue estando en mi cabeza, e incluso disfruto muchísimo asistiendo a competiciones y viendo vídeos de kumite, pero encuentro la motivación en la faceta de katas, que no deja de proponerme desafíos.
Como reflexión, y quizá en línea con la máxima “no es el arte, es el artista“, yo no tengo nada claro que deba haber reglas predefinidas respecto al kumite y los grados. Depende fuertemente de la personalidad y capacidades de cada alumno.
(Idaira Fernández)