El Karate. ¿Un producto o una filosofía de vida?
mdelgado 31 Enero, 2008
Creo recordar que decía con empeño cierto concursante de un reality show televisivo, ya hace tiempo, que “no soy un producto, pero lo seré”.
Leo últimamente, en algunos sitios web y foros, amargas quejas sobre que los centros de enseñanza del Karate se han vuelto actualmente una especie de tiendas de comida rápida. ‘Mac Dojos‘ era como se referían a los actuales dojos y gimnasios. Esta original denominación alude, en opinión de esas personas, a que los alumnos practicantes de Karate acuden a su gimnasio como el que acude a un burguer. Es decir, “lo quiero ya, lo quiero fácil, lo quiero rápido“. Pero también alude a que los actuales maestros también son participes de esa situación, y no hacen demasiado por remediarla, o incluso se sienten cómodos con ella.
Personalmente, no me siento representado, ni me encuentro a mí mismo en esa opinión. Sé que el Karate que practicamos no se parece en infinidad de cosas al Karate de 1960, por poner una fecha. Sí, somos menos duros y aguerridos que entonces, a mí no me importa reconocerlo. Lo que no es aceptable es quizá la generalización, y el hecho de no entender que el Karate evoluciona, afortunadamente. Quizá es un ejemplo claro del dicho: “Algo tiene que cambiar, para que todo siga como antes”.
Una vez en mi gimnasio, empezo un chaval que segun sus propias palabras “entrenando tres o cuatro meses entrenando saco el negro”. Cuando se entero que tenia que esperar al año tres años y justificarlos con licencias duro tres minutos.
Es cierto que el karate actual es menos aguerrido y menos duro que hace apenas 30 años, pero tambien es mas inteligente y mas sano con el practicante: no se tienen porque hacer mil repeticiones de un gesto que nos fastidian las articulaciones, no hay porque destrozar makiwaras para fortalecer.
Lo importante es no perder la esencia del arte, pero el entrenamiento puede evolucionar y verse ayudado por nuevas tecnicas de entrenamiento como hacen otros deportes.
Comida rápida, trabajo inestable, comunicaciones instantaneas. Hoy parece que todo va a una velocidad incontrolable. Yo creo que, en relación a esto, uno de los problemas del karate actual es la falta de continuidad de sus practicantes. El deporte ha mejorado en estos 30 años en instalaciones y en la formación de los profesionales. También ha aumentado la oferta de modalidades y la sensibilización de la población. Todo el mundo prueba a apuntarse a algún gimnasio de fitness, de paddel o de lo que sea, pero la constancia en la actividad es un factor ausente. Nos ponemos en forma después de los atracones de navidad, o para lucir tipito en las playas del verano. Pero tristemente el 40% de la población padece de sobrepeso.
El karate tiene que tener amplitud de miras y ofrecer ese amplio abanico de posibilidades que tiene para satisfacer las expectativas de espectros más amplios de la población. Las clases, no pueden ser una infinita repetición de gestos como dice el compañero. Entiendo que el karate puede adaptarse a todo el ciclo vital de las personas: niños, niñas, jóvenes, hombres-mujeres, y personas mayores… Todo un reto que en muchos gimnasios se consigue. En otros tal vez…
Sobre lo que comentas de tu ex compañero de gimnasio, J.C. , yo tengo una opinión que se sale un poco de la vía habitual, y que me reservaré para otros momentos, jeje. Respecto a las nuevas formas de entrenamiento, efectivamente, son menos agresivas para el cuerpo y mucho mejores a la larga, esperemos
Sobre lo que dice Chemi, el Karate actual tiene mucho que replantearse. La competencia en cuanto a oferta deportiva es muy alta, y muchas veces realmente atractiva. Para sobrevivir, el Karate deberá salir del reducido círculo ‘de iniciados’ en el que está. No es fácil el asunto, no…
[…] hilo del breve artículo en el que hablaba del Karate como producto, contrapuesto al Karate como filosofía, vendría bien echar un vistazo a lo siguiente. Según textos que leo en Internet, en Karate […]