El Karate. ¿Un producto o una filosofía de vida?
mdelgado 31 Enero, 2008
Creo recordar que decía con empeño cierto concursante de un reality show televisivo, ya hace tiempo, que “no soy un producto, pero lo seré”.
Leo últimamente, en algunos sitios web y foros, amargas quejas sobre que los centros de enseñanza del Karate se han vuelto actualmente una especie de tiendas de comida rápida. ‘Mac Dojos‘ era como se referían a los actuales dojos y gimnasios. Esta original denominación alude, en opinión de esas personas, a que los alumnos practicantes de Karate acuden a su gimnasio como el que acude a un burguer. Es decir, “lo quiero ya, lo quiero fácil, lo quiero rápido“. Pero también alude a que los actuales maestros también son participes de esa situación, y no hacen demasiado por remediarla, o incluso se sienten cómodos con ella.
Personalmente, no me siento representado, ni me encuentro a mí mismo en esa opinión. Sé que el Karate que practicamos no se parece en infinidad de cosas al Karate de 1960, por poner una fecha. Sí, somos menos duros y aguerridos que entonces, a mí no me importa reconocerlo. Lo que no es aceptable es quizá la generalización, y el hecho de no entender que el Karate evoluciona, afortunadamente. Quizá es un ejemplo claro del dicho: “Algo tiene que cambiar, para que todo siga como antes”.




