El valor de un tercer dan

mdelgado 16 Julio, 2007

Examen de cinturon negro tercer dan

El pasado Sábado 14 de Julio, mi compañero de entrenamientos Víctor y yo ‘aprobamos’ su examen de cinturón negro 3er dan de Karate.

Como él mismo recuerda en un bonito documento escrito que ha enviado a toda la gente que le ha ayudado en su empeño: “Miguel Delgado, el ‘uke oficial’, al principio bastante reacio porque le parecía complicado y muy grande, pero estuvo a la altura del tercer dan; en la recta final sacó tiempo de donde no lo había y acudió más veces a entrenar de las que se levanta un padre cuando le llama su hija enferma desde la cama”. Esas inoportunas fiebres de los niños…En el documento figuran agradecimientos para no menos de 20 ó 25 personas, todas con participación activa, ayudándonos tanto a Víctor como a mí. Sólo falta la madre del ‘uke’, capaz de quitar del ‘karategi’ la pintura roja, producto de entrenar al lado de unos muy oportunos pintores…

Actualmente, el examen de cinturón negro 3er dan de la Federación Española de Karate requiere que el aspirante diseñe previamente y realice el día del examen un pequeño Kata adaptado a sus capacidades, de unos 15-20 movimientos, más o menos (fase de ‘henka waza‘). En segundo lugar el aspirante ha de realizar dos Katas, uno elegido por el mismo, y el otro elegido por el tribunal, de entre una lista de 6 Katas superiores y 5 Katas básicos presentados por la persona que se examina. Posteriormente, el aspirante, ayudado de uno o dos compañeros (’ukes’), ha de mostrar la aplicación (’bunkai kumite‘) de un Kata básico. Para finalizar hay una fase de defensa personal (’goshin‘), en la que el aspirante, de nuevo ayudado por un solo ‘uke’, ha de mostrar 6 aplicaciones ante ataques de pierna, de puño, agarres…

En este caso, y al superar el aspirante la edad de 41 años, no hay que realizar la preceptiva fase de kumite. Si el aspirante tiene una edad inferior a esa, ha de realizar combates de ’shiai-kumite’ y ‘jyu-kumite’.

Durante el calentamiento previo, la justa comunicación entre aspirante y ‘uke’. Calientan ambos, aun a sabiendas de que tal vez todavía falta para su turno. Comprueban los dos la superficie del tatami. Según Víctor quema un poco los pies. Para Miguel no es el jardín de su casa, pero tiene más tacto con ese suelo, por las ocasionales competiciones en que participa. Siente que conoce ese suelo, pero hoy se nota indudablemente distinto. Resbalar los otros días no importa. Si lo miras bien, compitiendo yo no me juego nada. Resbalar o tropezar hoy sería diferente. Y eso al ‘uke’ le pesa. Realiza insistentemente, cual principiante, ‘oi-tsuki’, la técnica con la que empezará su participación en el examen. Miguel comienza a meterse ‘en su mundo’. Durante un buen rato de la espera, no puede evitar el pensamiento de que en esta vida hay que estar continuamente demostrando cosas. ¿Cuántos exámenes de múltiples cosas habré hecho? Este es nuevo. Pasan los minutos, y hay bastantes aspirantes hasta llegar a nuestro turno. Garganta seca, y sensación de estómago vacío. A por agua. Sale de las máquinas demasiado fría. Miguel Induráin siempre la dejaba un buen rato en el porta-bidón de la bici, piensa en alto el ‘uke, que toma sólo unos pequeños tragos. Para la sensación de hambre no hay solución. De todos modos, también desaparece esta sensación cuando nos colocamos más cerca del tatami (quedan sólo 4 aspirantes). Miradas furtivas al maestro, que como siempre está aparentemente tranquilo. Típicos paseos de Miguel en tres palmos de suelo, y ya con cara de mala leche. Víctor, ¡fuera ese reloj! …Yo me coloco detrás de él, no quiero ver más Karate…sólo veo mi primer oi-tsuki. El maestro le hace a Víctor una seña, moviendo levemente el puño cerrado (”¡con fuerza!”). Aprieto el nudo de mi cinturón marrón por 28ª vez. Estiro el ‘karategi’…no hay tiempo para más, nos toca. Fugaz guiño de ojo de Víctor…respondo mentalmente con un “vamos”. Yo de momento no puedo hacer nada. Tan sólo colocarme en ‘yoi’ (preparado) y mirar al frente. ‘Rezo’ en voz baja por última vez los dos mantras que he llevado conmigo durante unos cuantos meses, para memorizar el orden en que debemos ejecutar las técnicas: “Dos uno, dos, uuuuuno y rara, muy rara y uno, uno”, “mawashi-geri, puñetazo a la barriga, INTENTO de agarre del pelo, AGARRE de la manga, patada y caida, solapas”.

En el caso de Víctor, ejecutó un ‘henka waza’ bastante correcto. Seguidamente, ejecutó el Kata ‘Sepai‘, en el que desde mi modesto entender (aunque para entonces yo ya estaba concentrándome para mi participación) realizó la mejor ejecución de toda la preparación. No falló en el último ‘kiai’, donde de vez en cuando el puño no había llegado a encontrar la mano abierta. Esta vez si oí el tranquilizador ‘plas!’, que me indicaba que la técnica había tenido éxito. A continuación, el tribunal le solicitó el Kata ‘Pachu‘ (el que peor llevaba, en sus propias palabras). Sin demasiados problemas, según mi percepción.

‘Bunkai kumite’. Aquí entro yo. Saludo a mi compañero. Ya no hay vuelta atrás. Hago que las mangas de mi karategi suenen al cruzarse cuando llego a mi posición en el tatami, para avisar a Víctor de ello. El Kata básico es ‘Pinan Yodan‘. Hemos diseñado un bunkai bastante clarito, donde se ven todas las técnicas del Kata. Aparte de eso, no tenemos excesivas florituras, comparado con las cosas que he visto en otros tatamis antes de nuestro turno. Aprovechamos mi peso liviano para que los derribos sean claros y sea factible para Víctor ‘rematarlos’ en el suelo con una técnica definitiva. En una de las técnicas mi cabeza está demasiado libre, y mi vuelo no resulta todo lo correcto que pudiéramos desear. Los contactos me parecen suficientes. Terminamos el ‘bunkai kumite’ y la cosa parece ir bien.

Defensa personal. Toca volar aún más. Debo confiar en mi compañero y refrenar mi natural tendencia a agarrar su karategi para frenar la caída. De nuevo aprovechamos la diferencia de envergadura entre los dos. Costalazo, sí, pero controlado. En la parte central del ‘goshin’ me toca recibir una patada en el plexo solar. Y sí, la patada impacta y suena, aunque el daño es soportable. Sólo quedan dos técnicas. La penúltima ha sufrido cambios casi de última hora (gracias maestro, gracias Elena, mis doloridas muñecas no podían más) para que yo no caiga al suelo desde tan arriba. Ha salido bien, la posterior luxación de rodilla es efectiva. La última técnica es la que mejor nos sale…esto esta hecho. Ni siquiera siento en los lados del pecho el doble impacto simultáneo (’ippon ken’) de los nudillos de mi compañero. Sólo tengo que contraatacar con furia y volar por última vez. Aterrizaje perfecto. La sensación de haber terminado bien es indescriptible. Hay que levantarse del suelo marcialmente, terminar demostrando fuerza y decisión (surtieron efecto los detalles de escenografía introducidos en la última semana gracias a Elena) y saludar a Víctor y al tribunal.

Yo ya he terminado. Espero del tribunal el “puede retirarse” dirigido a mí, y la fase de preguntas teóricas para Víctor. En lugar de eso, para mi sorpresa, el tribunal le indica a Víctor que puede retirarse. ¡Entonces yo también! Sin dar la espalda al tribunal, salimos del tatami. Una de dos, o es un aprobado claro (el tribunal no necesita hacer preguntas teóricas al aspirante), o hemos cometido algún error claro que yo no he visto…

Apto. Es la palabra que todos los aspirantes quieren oir. ¡Hemos aprobado! ¿Al ‘uke’ no le dan nada? El nuevo tercer dan recibe un minúsculo pin donde se ve el escudo de la Federación Madrileña de Karate, y en el que simplemente pone “3º”, creo recordar. Cuando lo tienes en la mano parece el anillo de poder…”parece mentira, tantos sufrimientos por una cosa tan pequeña”. Breve reunión entre aspirante, maestro, uke y uke de reserva, para felicitarnos por lo conseguido.

Han sido meses de llegar antes al gimnasio, de salir los últimos, de grabar en vídeo todos los detalles, y sobre todo han sido dos semanas en plan “Día de la marmota” (repetir y repetir diariamente una y otra vez las mismas técnicas). Ahora tengo mono de oi-tsuki. Ya le había cogido el gusto a esto de volar.

No quiero cerrar esta pequeña reseña sin hacer mención a un pequeño Karateca que no tuvo tanta suerte como nosotros. Era la segunda oportunidad en que afrontaba la fase de ‘jyu-kumite’. Aceptó resignado el hecho de no aprobar. Ciertamente, a esa edad (13 años), lo tienes complicado si tus rivales te sacan casi dos cabezas. Sin embargo yo le vi colocar 3 o 4 buenas técnicas, y nunca le perdió la cara a sus combates. Carlos, a la próxima apruebas tú.

Ahora el cinturón negro del centro de la foto tiene una muesca más y puede por fin dedicárselo a quien él sabe. Para mí también ha cambiado algo. Soy y me siento parte de algo muy grande. Y al llegar a casa y soltar el petate en el suelo, un “¡¡sí, joder. Podíamos hacerlo!!”. Esto nadie nos lo puede quitar ya.



10 Responses to “El valor de un tercer dan”

  1. Elenaon 19 Jul 2007 at 10:46 pm

    Hola a los dos.
    Solo hemos coincidido un día pero fue un placer compartir dos horas con vosotros, me recordó que yo tendría que ir preparando mi 4º Dan prontito.
    Para mí resultó algo difícil contextualizar el entrenamiento por varias razones. Una, porque nunca habíamos entrenado juntos y no sabía las costumbres de cada uno; y otra, porque ni mucho menos iba yo a variar o “decir cómo” debiaís hacer las cosas. Respetando por encima de todo a vuestro maestro. No tenía ni idea de si mi forma de tratar cada técnica iba a ser ofensiva en vuestra manera de entenderme o si yo estaba demasiado preocupada y susceptible de esa sensación que de ninguna marera hubiera sido mi intención.
    Fue muy gratificante ver cómo dos personas te escuchan en las puntualizaciones que me atreví a proponer y me hizo sentir un poquito importante. Pensando que estabamos tratando de Karate cuando considero que me falta mucho,… pero mucho camino que descubrir.
    Solo deciros que enhorabuena a los dos y que los cintos y los danes no se consiguen siendo “apto” en una prueba un día específico, sino entrenando todos los días y sintiendolo así. Victor, probablemente ya sería 3er dan 2 minutos antes de salir al tatami o de 30 minutos, o el día antes o una semana,… o probablemente desde que empezó a preocuparse por buscar un uke adecuado y preparárselo. Es una forma de verlo, pero es mi forma.
    El entrenamiento específico de kata… cuando querais. Yo saqué algo muy positivo de ese día y es que a parte de la gente con la que me relaciono, hay más personas que sienten el Karate con el corazón siendo karateka por dentro y por fuera las 24 horas del día, independientemente de clubes, cintos, grados y competiciones.
    Un saludo.

  2. mdelgadoon 19 Jul 2007 at 11:58 pm

    Muchas gracias por acercarte por aquí, Elena, y por escribir tu comentario.

    Bueno, en realidad creo que Víctor y yo obtuvimos bastantes conclusiones en esas 2 ó 3 horas. Hay un porcentaje del examen, que yo no sabría cuantificar, que te lo debemos a ti. Lástima que no pudieras verlo, porque sin duda te habrías visto reflejada en nosotros.

    Efectivamente, como dice nuestro maestro, el domingo Víctor iba a saber el mismo Karate que sabía el viernes. Yo he aprendido que el proceso de preparación del examen es lo que te hace mejorar tu Karate (como me ocurre también a mí con las competiciones. Sé que apenas puedo superar una o dos rondas, con suerte, pero en el tiempo de preparación pregunto más las dudas, entreno con más motivación, etc).

    No te preocupes, que yo le daré la lata a Víctor para lo del entrenamiento específico de Kata. Me voy a sentir un poco con los mofletes coloraos con dos 3ºs danes, pero bueno :) .

    Coincido contigo: Karate siempre lo escribo con mayúsculas…

    Espero que vuestro problemilla familiar de salud se vaya solucionando, en lo posible.

    ¡ Saludoss, y que tengas buen verano !

  3. Víctoron 27 Jul 2007 at 10:59 pm

    Hola Miguel.

    Te escribo desde un pequeño pueblo asturiano y disculpándome por no haber leido tu pagina web hasta ahora.

    Aprovecho para reconocer publicamente tu esfuerzo, en especial las dos ultimas semanas; es muy difícil en esta sociedad actual con nuestras obligaciones familiares y profesionales poder ofrecer a un compañero tiempo para entrenar.

    Para los profanos en karate, diré que en Madrid la duración de un exámen de tercer dan oscila entre los nueve y los doce minutos, la presentación de técnicas con uno o dos compañeros según sea emplea alrededor de siete u ocho minutos, de ahí la importancia del/los compañeros/os uke y del trabajo previo realizado.

    La opinión objetiva del examen no la conoceré hasta mediados de agosto, cuando me la narre un gran amigo mio que estuvo presente.

    Como tus palabras expresan sentimientos te contaré que después de tantas horas de entrenamiento, ese día y en ese momento salió como estaba planificado; la respiración bien, sentirse a gusto, saber lo que va bien y lo que no tan bien, tener tiempo para dedicar algunas técnicas especificas a unas personas muy especiales, notar las miradas y las esperas de todo el polideportivo cuando habian terminado hacia varios minutos los otros dos tatamis y aguardaban nuestro final para escuchar sus resultados antes del descanso.

    Los méritos no son mios, ni tuyos, efectivamente son de esas más de veinticinco personas de karate y ajenas al mismo, que han aportado en el ultimo año su MONTON DE ARENA particular regalando lo mejor de si, su tiempo, su experiencia, sus conocimientos, su vivencia sin pedir nada; y otras personas que anteriormente han influido en la formación como persona, al final es lo que debe ser un karateka. Todos ellos tienen un hueco en mi corazón.

    Para mi el karate con mayúscula o con minúscula está en mi vida desde hace casi tres décadas y me aporta la energía para ayudar a mi compañero en la montaña, para salvar una vida en mi trabajo profesional, para ayudarme a impartir docencia a los alumnos en los ultimos meses de su carrera, para intentar ayudar a resolver alguna duda de un compañero del Dojo (gimnasio) casi todos somos mayores de cuarenta años, y para compartir la sonrisa o las lágrimas de un amigo.

    Mi técnica no es buena como la de un competidor joven, ni jamás lo será, mi verdad o mi karate-do será distinto a otros, por eso el exámen no hace ser mejor o peor, simplemente es un reconocimiento por un organismo oficial a un esfuerzo. Dedicarse a preparar un exámen, una competición, un acto u otra actividad especifica obliga a dejar durante un tiempo otros aspectos importantes del karate.

    Creo que este examen te ha aportado elementos importantes para la preparación de tu exámen de cinturón negro primer dan en diciembre o marzo próximos, solo por citar algunas:

    has estado presente en los examenes de diciembre 2006, marzo, mayo y julio 2007

    has participado en un exámen real con un tribunal y en un preexamen

    has preparado tu parte del exámen como “uke”

    has conocido otros métodos de enseñanza, otras personas, has visualizado y comprobado tus evoluciones en el tiempo

    Ahora en julio es el momento de planificar todo el proyecto para tu minúsculo PIN de 1º como le denominas, y mucha suerte.

    Respecto a Elena, creo que este artículo de tu blog no es el sitio adecuado para agradecer suficientemente su esfuerzo, su tacto y sus importantes aportaciones.

    un abrazo, desde el concejo de Caso (Asturias)

    Victor

  4. Aveon 06 Ago 2007 at 6:41 pm

    Un auténtico placer leer este post. Por muchas razones.

  5. mdelgadoon 06 Ago 2007 at 7:05 pm

    Me alegro, Ave. Gracias :)

  6. Paulaon 07 Ago 2007 at 1:04 am

    Oh! he llegado a este blog por el de Nano, y no me imaginaba que hablarías tanto del Karate, que sorpresa! yo hice Karate aunque solo llegé a verde, pero me gustaba un montón, de hecho, es el deporte que más me gusta, sobre todo las katas, me encantan y por qué no decirlo, se me daban bastante bien. Algún día volveré a hacerlo.

    Enhorabuena por tu tercer dan

  7. mdelgadoon 07 Ago 2007 at 10:27 am

    Siempre se está a tiempo de volver, Paula. El cinturón verde es un buen punto para recomenzar. El tercer dan se lo dieron a mi compañero, pero gracias igualmente :)

  8. Paulaon 15 Ago 2007 at 2:37 pm

    Hombre nunca es tarde si la dicha es buena, pero vamos, que ya no me acuerdo de casi nada…es una pena! es que ya hace unos añitos que lo dejé…

  9. mdelgadoon 15 Ago 2007 at 4:04 pm

    Bueno, eso casi siempre es así. En cuanto lo dejas 3 meses, casi no te acuerdas de nada. Tienes que buscar mejores excusas ;)

  10. […] árboles, y tomando decisiones para no quemarse uno las manos. Me siento especialmente orgulloso de haber contribuido a su cinturón negro tercer dan, como uke, siendo yo cinturón marrón. Siempre ha confiado en mí, a veces más que yo mismo. Me acompaña ocasionalmente a competiciones […]

Trackback URI | Comments RSS

Leave a Reply